El espacio de la Memoria permanece atrapado en los rincones de nuestro silencio, de nuestra soledad, sin que el olvido pueda desdibujar para siempre los recuerdos que, de manera inexplicable, perduran aferrados en sus calles, en sus casas, en sus aromas, en sus escondites, en sus miradas, en sus vacíos... y, en ocasiones, en la nada... Bárbara Palomares Sánchez.

IMAGEN DE LA SEMANA

IMAGEN DE LA SEMANA
Antigua Fábrica de Cervezas El Águila (Madrid) Actualmente Archivo Histórico Regional de la Comunidad de Madrid

lunes, 6 de mayo de 2013

DE REUNIÓN EN LA EXEDRA.


Siempre me ha fascinado el término exedra, me parece que define perfectamente el estilo de vida mediterráneo, el carácter de quienes nos hemos desarrollado y habitamos la cuenca mediterránea y, que cuando estamos fuera “añoramos” ese espacio que en la antigüedad los griegos denominaron exedra, un espacio de reunión, de conversación, de contacto con los demás, de relajación…

La exedra, según su origen griego significa asiento en el exterior de la puerta.  Era una construcción de planta semicircular con asientos en la parte interior curva.

                Las exedras eran, como apuntábamos anteriormente, en la antigüedad, el lugar de encuentro, de reunión, conversación, de relajación o, incluso lugar donde se ofrecían conferencias de carácter filosófico.

                El espacio semicircular y los bancos dispuestos en torno a él generaban el ambiente propicio para el encuentro. Solían ubicarse en las palestras, termas, palacios, gimnasios o casas.

Exedra de Herodes Atticus.


                En algunas ocasiones, éstas se reducían simplemente a un pequeño espacio con un banco semicircular adosado a la pared, siendo éste el origen de los ábsides en las iglesias, de facto, originalmente al ábside de las iglesias se les denominaba exedras. También, a los asientos del coro de algunas iglesias, dispuestos en torno al presbiterio se les denominó exedra.

                Podían y pueden ser, espacios abiertos o cerrados siempre con la forma semicircular. En cuanto a los espacios abiertos, se llegó a construir exedras incluso en algunas sepulturas con el fin de hacerlas algo más agradables.

Planta de una Exedra. Fuente: www.cluniasulpicia.org

                La casa griega y romana tenía exedras de carácter móvil, como se ha podido comprobar en las excavaciones de Pompeya, ya que los asientos podían moverse de sitio; estaban situadas, por norma general, junto al peristilo y abierto a éste. Era el lugar destinado a la conversación y a la lectura.

Exedra proyectada por Leon von Klenze para el Hermitage

                En los edificio públicos, los bancos de las exedras eran de piedra y fijos, imposibilitando la movilidad de éstos. Este espacio destinado a la conversación en las edificaciones públicas solían tener la forma de un hemiciclo con los asientos alrededor y con una muy buena acústica, también incluían un atrio o pórtico donde, aparte de la conversación o reunión se podía desarrollar alguna otra actividad de carácter lúdico.


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